Noboa elimina el subsidio al diésel. Se reportan protestas en Ecuador

La medida económica, alineada con las exigencias del Fondo Monetario Internacional, ha causado de manera casi inmediata varias protestas en el país.

Ecuador

Tens of thousands of protesters mobilized in Quito on October 9 against the neoliberal 'package' announced by President Lenín Moreno. Photo: Ecuador Today

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El presidente del Ecuador, el derechista Daniel Noboa, anunció que eliminará el subsidio que el Estado otorgaba al Diesel. Pese a que, durante las dos campañas electorales en las que ha participado, Noboa afirmó que no eliminaría el subsidio al diésel porque eso “generaría inflación”, el pasado 12 de septiembre un grupo de ministros informó a todo el país sobre la medida.

En efecto, pese a que ha sido una tradición que los presidentes informen personalmente este tipo de medidas, Noboa decidió no aparecer en cámaras para informar sobre la polémica decisión. En su lugar, cuatro ministros del gabinete informaron que la eliminación del subsidio será compensada mediante varias acciones, como entregar un bono económico a más familias, un subsidio al transporte público para que supuestamente no aumente el precio de los pasajes, entre otras.

Traslado temporal de la presidencia: ¿movimiento defensivo u ofensivo?

Noboa decidió mover temporalmente la presidencia de Quito a Latacunga (en la provincia de Cotopaxi), en una jugada que muchos han visto como una estrategia para evitar potenciales movilizaciones en la capital (como ha sucedido en otras ocasiones), mientras que otros han visto en la decisión una forma de enfrentar in situ a los sectores indígenas más organizados del país y así evitar que se desencadene una masiva protesta, como ya sucedió en 2019 y 2022, cuando los gobiernos de Lenin Moreno (2017-2021) y Guillermo Lasso (2021-2023) intentaron eliminar varios subsidios.

La Prefecta de Cotopaxi, Lourdes Tibán (representante del movimiento indígena), es una de las personas que piensa que el cambio temporal de la presidencia a Latacunga busca anular a Leonidas Iza y sus bases; Iza fue expresidente de la CONAIE y el máximo líder de las movilizaciones de 2019 y 2022. Tibán además añadió: “El combustible ha encarecido todos los productos. Quien diga que el alza de combustibles, la eliminación del subsidio no va a perjudicar al pueblo, es porque nunca ha pertenecido al pueblo.”

Descontento social

La reacción no se hizo esperar. Varios movimientos sociales rechazaron la medida porque consideraron que es una que afectará a los sectores populares, pues la mayoría de los motores que se utilizan en el campo y en la transportación utilizan el Diésel como combustible. Además, muchos comerciantes han advertido que el aumento del precio de los productos lo pagarán los consumidores, y que ante ello no hay un plan del gobierno.

En un comunicado oficial, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) —que en 2019 y 2022 realizó masivas protestas— rechazó tajantemente la medida: “La eliminación del subsidio al diésel afectará a millones de familias, a la producción campesina y al transporte comunitario, encareciendo la canasta básica y precarizando aún más la vida de los sectores populares. La CONAIE se ampara en el derecho a la resistencia en defensa de los pueblos y nacionalidades, y de la ciudadanía en general. Activará todos sus mecanismos organizativos legítimos para enfrentar este nuevo paquete de medidas antipopulares de Daniel Noboa.”

Al respecto, el expresidente de la CONAIE, Leonidas Iza, quien encabezó las protestas del 2019 y 2022, dijo: “Esto se produce como directa consecuencia del alineamiento del gobierno nacional y del proyecto político de la derecha criolla a las recetas del Fondo Monetario Internacional que se expresan en una relación de sometimiento del país durante los gobiernos de Moreno, Lasso y Noboa a la agenda de los Estados Unidos en América Latina como ya se ha podido evidenciar en otros países del continente.”

Además, Iza agregó: “Representa un golpe directo a las economías populares y lejos de que estos recursos se destinen a los sectores anunciados por el gobierno, se producirá un efecto inmediato en la población y en la producción a través de la subida de los precios de los pasajes, de la canasta básica y del costo de la vida, atentando nuevamente contra los más pobres con medidas que no son sino otra faceta más del terrorismo económico con el que los gobiernos de turno han pretendido golpear a nuestro pueblo.”

Protestas

Ante el anuncio, varios gremios y sindicatos de transportistas anunciaron que entrarían en huelga. Pese al anuncio, los transportistas de Quito rápidamente llegaron a un acuerdo con el gobierno y desistieron de su intención de cancelar el transporte urbano.

No obstante, varios transportistas de carga pesada de otras ciudades y provincias iniciaron ya con el cierre de ciertas vías fundamentales. Por el momento se anunciaron cierres viales en la norteña provincia del Carchi, en Alóag (al sur de Pichincha). Los transportistas pesados reclaman que no han sido incluidos en los acuerdos que el gobierno tuvo con los otros gremios de transportistas.

Por su parte, el Frente Unitario de Trabajadores (FUT) anunció una protesta en contra del gobierno por las políticas económicas promovidas durante los últimos meses en general, y por la eliminación del subsidio en particular.

El correísmo que ha optado por una lucha política en el parlamento (y no tanto en las calles), anunció que fiscalizará la decisión de Noboa de eliminar el susidio del diesel. Así, han anunciado que convocarán a la Ministra de Finanzas y al Ministro de Transporte para que expliquen la decisión: “Esta acción responde a una receta impuesta por el Fondo Monetario Internacional, que es la de reducir gastos en temas como la salud, la educación o la eliminación de subsidios, incremento de impuestos, entre otros”, dijo Viviana Veloz, coordinadora del correísmo en el parlamento.

Por ahora el Ecuador está expectante ante una posible radicalización del descontento social en contra del gobierno de Noboa, quien busca, a como dé lugar, que la inconformidad de la población no se traduzca en protestas masivas como las de 2019 y 2022, cuando los gobiernos neoliberales tuvieron que dar un paso atrás en su política económica y que, a la larga, significaron la imposibilidad de que sus proyectos políticos partidistas continúen gobernando.

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